Y cumplimos un feliz año de matrimonio!... cumplimos a quién o qué, no sabemos! pero para celebrar el amor y todas esas cosas bonitas de la vida... nos fuimos a Mallorca, más allá del horizonte, a disfrutar de esa isla que prometía mucho y que al final superó todas las expectativas.
Llegamos el 23 de Marzo, domingo de Pascua y después de impactarnos con lo grande y urbana que es Palma, partimos a Pan Castilla, nuestro primer y único alojamiento reservado, en una playa muy agradable a 15 min. de la ciudad.
Después de instalarnos fuimos a recorrer Palma, una "ciudad de contrastes". En el centro, a un par de cuadras de calles muy modernas y otro par de cuadras del mar, está el casco antiguo, lleno de callecitas preciosas, con cafés y lugares muy buenos para instalarse. Al final del recorrido nos encontramos con la CATEDRAL, enorme, frente a un paseo marítimo que se formó por la recogida del mar, entre la muralla de la ciudad antigua y la orilla del mar.
En Palma nos tomamos un tren precioso, que circula desde principios de siglo y está muy bien conservado. Recorre entre bosques y la sierra de Tramuntana, hasta llegar a Soler, un pueblo de cuentos, para recorrerlo caminando por donde uno quiera, con la sensación de que se detuvo el tiempo...
Y desde Soler caminamos hasta el puerto, que es muy turístico y con una costanera que tienta a quedarse ahí y no seguir recorriendo... Después de disfrutar un rato de la costa, nos volvimos en el tranvía que recorre el puerto y vuelve al pueblo, donde probamos las famosas ensaimadas, una pasta típica de Mallorca, exquisita, con un chocolate caliente bien merecido!
El segundo día empezó nuestro recorrido alrededor de la isla. Arrendamos un auto en el mismo hotel y partimos por la costa rocosa, en un camino lleno de curvas entre bosques y pueblos con plantaciones de limones, naranjos, almendros y olivos. Cada cierto rato aparecían miradores impresionantes, donde el horizonte se ve inmenso y curvo (que sólo se ve en una isla)... rodeados de mar. Los pueblos son todos de piedra, de tres o cuatro calles, y el tiempo aquí también parece detenido... Hay muchas casas de veraneo preciosas, con vistas espectaculares a la sierra...
En la tarde el camino llegaba hasta la parte más alta, en la sierra Tramuntana y después de bordear el mar todo el día, nos encontramos con nieve! así que paramos a sacar algunas fotos y seguimos avanzando...
Nuestro intenso día de aniversario terminó en el "Hostal Paris" al parecer el único abierto en Port de Pollença, los hoteles están todo el año abierto, pero son carísimos y los hostales, sólo abren en temporada alta. En fin, un puerto turístico, precioso, con una costanera llena de bares y restaurantes a la orilla del mar. El hostal estaba a cargo de un inglés muy simpático y aunque éramos los únicos que hablábamos español ahí, nos recibieron muy bien y terminamos escuchando música en vivo y celebrando nuestro aniversario con un Oporto (comprado en Portugal) que teníamos reservado para la ocasión.
El tercer día nos dedicamos a disfrutar de playas inagotables, preciosas y muy naturales... aprovechamos de disfrutar del momento y de lo que ha sido este año, acordándonos de los nervios del viaje, de las armadas y desarmadas de casa, de los amigos y las familias, de la gente que hemos conocido juntos, de los mil trámites que hemos sobrevivido...
Al atardecer continuamos el viaje y llegamos al castillo de Capdepera, con una vista preciosa hasta Menorca, y terminamos el recorrido en Cala Rajada, otro puerto muy lindo, con paseos frente al mar y gente muy agradable.
Y bueno, último día nadie se enoja... pero sí con nostalgia partimos a recorrer el sector de la isla que nos quedaba... con menos relieve y más poblado, con un pueblo detrás de otro, una cala detrás de otra, cada una más linda que la anterior... aguas turquesa, calipso, rodeadas de rocas y árboles... senderos de vez en cuando, caminos rurales que llevaban siempre a un lugar que valía la pena conocer...
Y la sorpresa del día fueron las cuevas del Drac. Esos lugares que aunque los veas en fotos y prometan ser impresionantes, te dejan igual impactado, mudo, tratando de que las imágenes se te queden grabadas en la mente y no se borren más. Sacamos un par de fotos que no muestran mucho lo que era el lugar, pero nos ayudan a recordarlo... si quieren ver más imágenes de las cuevas ingresen a http://www.cuevasdrach.com/main_es.html vale la pena admirar.
Como todo tiene que terminar, llegó la hora del final de nuestro viaje... y terminamos donde empezamos, en Palma, pero esta vez con lluvia y relámpagos, el mismo día que habíamos estado disfrutando de la playa y el sol... Alcanzamos a conocer el castillo de Bellver, que además de tener una muy buena vista de Palma, es circular, cosa extraña. Terminámos con una tormenta eléctrica muy fuerte... pero felices...


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