Pero en Barcelona, están prohibido los asados en los edificios. No por peligro de incendios o cosas por el estilo, sino porque a los vecinos les molesta el humo… Antes que llegaran a la casa los amigos, prendimos el fuego para esperarlos listos para poner la carne y disfrutar del romanticismo de las cervezas alrededor de la parrilla… todo bien, hasta que unos vecinos reclamaron y sería todo... snif!!
Después de conversar con ellos, hacer que se calmaran y fueran capaces de conversar como españoles residentes del “1er mundo”, apagamos la parrilla y decidimos asar la carne al horno.
De todos modos, el almuerzo estuvo buenísimo! la carne quedo muy buena al horno y, con un rico aperitivo en la terraza, acompañado de un vino muy rico que trajeron, disfrutamos de una tarde muy buena... Lo pasamos muy bien!
Desde entonces, Sergio se ha dedicado a buscar un lugar donde sí se pueda disfrutar de una buena parrilla…